La Iglesia Espiritual

Es una entidad invisible, oculta, interior, sin una estructura visible o jerárquica. Esta Iglesia oculta existe donde la Palabra de Dios es predicada y escuchada en toda su pureza. Es una realidad misteriosa e invisible, es la comunidad de fe (la Iglesia del Credo) que nació por y para la Palabra. Y, según ellos, todos los verdaderos creyentes que han escuchado y aceptado el Evangelio puro pertenecen a esta Iglesia. La Iglesia invisible es una en su totalidad, nunca puede ser dividida y sólo Dios conoce a sus miembros. La Iglesia espiritual es en el sentido más amplio el Cuerpo de Cristo. Esta Iglesia oculta puede, por tanto, existir sin necesidad de una Iglesia visible.

La Iglesia visible

No es una institución divina y por lo tanto no tiene un carácter absoluto con autoridad divina. Una cierta organización, un cierto orden son, por supuesto, necesarios, pero la Iglesia en su aspecto externo es siempre relativa; puede caer en el error y ser infiel. La Iglesia visible no es en absoluto una realidad sobrenatural o misteriosa. Ninguna frase en la Biblia, dijo Lutero, está a favor de ninguna iglesia visible en particular. La Palabra de Dios es el único signo externo que conecta al hombre con la comunidad espiritual. Y la función de la Iglesia visible es sólo ser "servidor de la Palabra".

En conclusión, podemos decir que la Iglesia visible, terrena, como comunidad de gracia y sobrenatural, no es acogida por nuestros hermanos protestantes. La justificación (= salvación) llega al hombre a través de la Palabra y no a través de la Iglesia.

Los Sacramentos de la Iglesia

Los sacramentos se reducen al Bautismo y a la Cena del Señor. Pero, según su visión, la Iglesia, a través de los sacramentos, como intermediaria de Cristo, no produce un estado divino de gracia en el hombre. Estos sacramentos sólo tienen fuerza a través de la Palabra. Son sólo expresiones de fe y no dan gracia por sí mismos, sino por la fe. Porque, según ellos, los sacramentos no son acciones de Cristo a través de la Iglesia.

Liderazgo comunitario

En este sentido, nuestros hermanos protestantes no aceptan el sacramento del orden sacerdotal, porque todos los cristianos son sacerdotes. Por lo tanto, no necesitamos intermediarios, ya que Dios salva directamente a los hombres. Cada cristiano es un sacerdote de sí mismo y Cristo es el sacerdote de todos. Así, pues, se rechaza esta mediación de la Iglesia. Y si hay una necesidad de tal o cual ministerio en la Iglesia, esto es sólo una función, ya que hay otros servicios en la Iglesia. Además, el único y verdadero ministerio en la Iglesia se reduce a la predicación y al culto, y no es necesario como servicio de unidad y menos aún como ministerio sacerdotal de salvación.

Los acentos de los católicos en su concepto de Iglesia

Compartimos con nuestros hermanos protestantes varios de sus puntos de vista. A menudo, aunque no siempre, se trata de diferencias en el lenguaje y la forma más que en el fondo.

Sin embargo, en su reflexión sobre su misterio, la Iglesia Católica no hace esta diferencia entre la Iglesia espiritual y la Iglesia visible. No hay ninguna indicación clara en la Biblia para esta separación.

La dinámica de la encarnación

La Iglesia Católica siempre ha seguido la dinámica de la Encarnación, es decir, el hecho de que el Verbo de Dios se hizo visible, se hizo carne en Jesucristo, entrando así en la historia humana. De una manera nueva, esta Encarnación de Cristo continúa en la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo resucitado en la tierra (cf. Mt 16, 13-20). La Iglesia es la extensión de Cristo encarnado en este mundo. Por eso la Iglesia de Cristo es al mismo tiempo una comunidad visible y una comunidad espiritual; es decir, una comunidad jerárquica por institución divina y Cuerpo Místico de Cristo. La Iglesia de Cristo es una realidad única y tiene, inseparablemente, aspectos humanos y divinos; pero éstos no son, en nuestra opinión, dos realidades separadas (como proclaman nuestros hermanos protestantes). Aquí es donde se encuentra el misterio de la Iglesia que sólo la fe puede aceptar.

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